En este artículo, exploraremos las leyes fundamentales de la herencia descubiertas por Gregor Mendel, un monje agustino que sentó las bases de la genética moderna. A través de experimentos con plantas de guisante, Mendel identificó patrones precisos en la transmisión de características de padres a hijos, estableciendo principios clave como la dominancia y la segregación de alelos.
Descubriremos cómo estas leyes explican la variabilidad genética que observamos en el mundo natural, desde el color de los ojos hasta la predisposición a ciertas enfermedades. Aprenderemos a interpretar diagramas de Punnett para predecir probabilidades de herencia y comprender cómo se combinan los genes para dar lugar a las características observables en los organismos.
Introducción
El mundo natural se caracteriza por una asombrosa diversidad, desde las flores vibrantes hasta las complejas estructuras del cuerpo humano. Esta variedad surge de la herencia genética, el proceso mediante el cual los rasgos se transmiten de padres a hijos. A finales del siglo XIX, un monje austriaco llamado Gregor Mendel realizó experimentos pioneros con plantas de guisante que sentaron las bases para nuestra comprensión actual de la herencia. Sus descubrimientos, conocidos como las leyes de Mendel, revelan principios fundamentales sobre cómo los genes se transmiten y expresan, dando lugar a la variación observable en las generaciones sucesivas.
Las leyes de Mendel proporcionan un marco conceptual para comprender la transmisión de características heredables, como el color de los ojos o la forma de las hojas. Estas leyes no solo explican la herencia de rasgos simples, sino que también sirven como base para comprender la complejidad de la genética moderna, incluyendo enfermedades genéticas y la diversidad del reino animal y vegetal.
Gregor Mendel y sus experimentos

A diferencia de los científicos anteriores que se limitaban a observar estos patrones, Mendel realizó experimentos controlados para determinar las reglas subyacentes a la herencia. Cruzó plantas con características opuestas (por ejemplo, plantas altas con plantas bajas) y registró cuidadosamente las características de las plantas hijas (F1). Luego, cruzó las plantas F1 entre sí para obtener una segunda generación (F2), observando nuevamente los patrones de herencia.
Las leyes de la segregación
Una de las leyes fundamentales propuestas por Gregor Mendel es la ley de segregación, que establece que cada individuo posee dos alelos para cada rasgo hereditario y que estos alelos se separan durante la formación de gametos (óvulos y espermatozoides). Esto significa que cada gameto recibe solo un alelo de cada par. Durante la fecundación, los gametos se fusionan, restaurando el número diploide de cromosomas y combinando los alelos heredados de ambos padres.
La ley de segregación explica por qué los descendientes pueden expresar rasgos diferentes a los de sus padres. Si un individuo es heterocigoto para un rasgo (posee dos alelos diferentes), la probabilidad de que transmita cada uno de ellos a su descendencia es del 50%.
Las leyes de la independencia
Mendel, a través de sus experimentos con guisantes, descubrió que la herencia de una característica no influye en la herencia de otra. Este principio se conoce como la ley de la independencia de caracteres o segregación independiente. En términos simples, significa que si un padre tiene genes para ojos azules y cabello castaño, la probabilidad de que su hijo herede ojos azules es independiente de la probabilidad de que herede cabello castaño.
Esta ley se aplica a características controladas por diferentes pares de alelos en los cromosomas. Durante la meiosis, los alelos de cada par se separan independientemente de los demás, lo que significa que las combinaciones posibles de alelos en los gametos son vastas y variadas. Por ejemplo, un padre puede tener el genotipo AaBb para altura (A = alta, a = baja; B = cabello castaño, b = cabello rubio). Sus gametos pueden ser AB, Ab, aB o ab, lo que significa que hay cuatro combinaciones posibles de alelos que se pueden transmitir a sus hijos.
Dominancia y recesividad
En genética, los rasgos se determinan por genes que existen en diferentes versiones llamadas alelos. Cada individuo hereda dos alelos para cada rasgo, uno de cada progenitor. La interacción entre estos alelos puede ser dominante o recesiva. Un alelo dominante expresa su característica incluso si solo se posee una copia, mientras que un alelo recesivo solo se expresa si se poseen dos copias.
Por ejemplo, el color de los ojos en humanos está determinado por varios genes, pero uno importante es el gen para el pigmento marrón (B) que es dominante sobre el gen para el pigmento azul (b). Un individuo con la combinación BB o Bb tendrá ojos marrones, mientras que solo un individuo con la combinación bb tendrá ojos azules. En este caso, el alelo B es dominante y el alelo b es recesivo.
Ejemplos de herencia en plantas y animales

En el reino animal, la herencia también es evidente. Por ejemplo, los gatos pueden heredar el color del pelaje de sus padres. Si ambos padres tienen pelaje negro, es probable que sus gatitos también tengan pelaje negro. La herencia también juega un papel en la forma y tamaño del cuerpo de los animales. Los perros, por ejemplo, heredan su tamaño y estructura ósea de sus padres. La raza de perro influye en estas características heredadas, ya que diferentes razas tienen genes específicos para rasgos particulares.
Aplicaciones de las leyes de Mendel

En la agricultura, las leyes de Mendel permiten a los criadores seleccionar plantas y animales con características deseables, como mayor resistencia a enfermedades o mayor rendimiento. Al cruzar individuos con rasgos específicos, los criadores pueden aumentar la probabilidad de obtener descendencia con las características deseadas.
En la medicina, las leyes de Mendel son esenciales para comprender el desarrollo y transmisión de enfermedades genéticas. La identificación de patrones hereditarios permite a los médicos predecir el riesgo de ciertas enfermedades en familias y ofrecer asesoramiento genético a pacientes. Además, estas leyes son cruciales para el desarrollo de terapias genéticas que buscan corregir defectos genéticos.
Conclusión
Las leyes de Mendel, a pesar de haber sido descubiertas hace más de un siglo, siguen siendo fundamentales para comprender la herencia genética. Su impacto en la biología moderna es innegable, proporcionando una base sólida para el estudio de la variación y la transmisión de características de generación en generación. A través de experimentos meticulosos con plantas de guisante, Mendel desentrañó principios básicos como la segregación de alelos, la independencia de los caracteres y la dominancia recesiva, sentando las bases para la genética moderna.
Su trabajo ha revolucionado nuestra comprensión del mundo biológico, permitiendo avances en áreas como la medicina, la agricultura y la biotecnología. Las leyes de Mendel nos permiten predecir con precisión la probabilidad de que ciertas características se transmitan a la descendencia, lo que tiene implicaciones significativas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades genéticas, la selección de cultivos y la investigación sobre la evolución.