En este artículo, nos adentraremos en el fascinante mundo de la salamanquesa común (Tarentola mauritanica). Exploraremos sus características distintivas, desde su peculiar apariencia hasta su comportamiento único. Descubriremos cómo se adapta a su entorno y qué tipo de hábitat le resulta ideal para prosperar.
Aprenderemos sobre su dieta, reproducción y las amenazas que enfrenta en la actualidad. Conoceremos también algunos consejos para aquellos que deseen tener una salamanquesa común como mascota, asegurando así su bienestar y felicidad.
Introducción

Esta especie destaca por su adaptación a ambientes humanos, siendo común encontrarla en viviendas, muros y edificios rurales. A pesar de su nombre, no pertenece al grupo de los anfibios, sino que es un lagarto perteneciente a la familia Gekkonidae. Su cuerpo pequeño y plano, junto con sus patas con almohadillas adhesivas, le permiten trepar con facilidad por superficies verticales e incluso techos.
Características físicas
>

Las patas son cortas y robustas, adaptadas para trepar y saltar con agilidad. Poseen cinco dedos en cada pata delantera y seis en las traseras, terminados en garras pequeñas que les permiten aferrarse firmemente a superficies verticales. Sus ojos grandes y saltones son capaces de detectar movimientos con gran precisión, lo que les ayuda a cazar presas durante la noche.
Tamaño y coloración
Las salamanquitas comunes son reptiles relativamente pequeños, alcanzando una longitud total de entre 15 y 20 centímetros, incluyendo la cola. Las hembras suelen ser ligeramente más pequeñas que los machos. Su cuerpo es robusto y aplanado, con patas cortas y robustas adaptadas para trepar y saltar.
La coloración de las salamanquitas comunes varía según el hábitat y la edad. Generalmente presentan un fondo marrón claro o grisáceo, con manchas oscuras y líneas longitudinales que les ayudan a camuflarse en su entorno. En algunas regiones, pueden presentar tonos rojizos o amarillentos. Los juveniles suelen tener una coloración más brillante que los adultos.
Ojos y cola

La cola de la salamanquesa común es larga y delgada, constituyendo una parte importante de su cuerpo. Es prensil y se utiliza para mantener el equilibrio al trepar por superficies verticales. En caso de peligro, pueden desprenderla como mecanismo de defensa, distracción y escape. La cola regenerada no será idéntica a la original, sino que tendrá un aspecto más pequeño y menos definido.
Hábitat natural

Estas lagartijas son principalmente terrestres, aunque también pueden trepar a árboles y arbustos para escapar de depredadores o buscar alimento. Se adaptan bien a diferentes tipos de vegetación, desde matorrales espinosos hasta zonas con poca cobertura vegetal. La disponibilidad de insectos, su principal fuente de alimento, es un factor crucial para la distribución de esta especie.
Distribución geográfica
La salamanquesa común (Tarentola mauritanica) es una especie ampliamente distribuida en regiones del Mediterráneo occidental. Su área de distribución abarca desde el sur de España, pasando por Portugal, Francia meridional y Italia, hasta llegar a países como Marruecos, Argelia y Túnez.
Se encuentra principalmente en zonas secas y rocosas, preferentemente en áreas con vegetación baja y abundante presencia de grietas y huecos donde pueda refugiarse del calor intenso del día. Su distribución se extiende también por algunas islas del Mediterráneo, incluyendo las Islas Canarias, Baleares y Córcega.
Ambiente preferido
La salamanquesa común es un reptil adaptado a climas cálidos y secos, prefiriendo ambientes rocosos y áridos como desiertos, zonas costeras y matorrales mediterráneos. Se siente cómoda en lugares soleados donde pueda aprovechar la radiación solar para regular su temperatura corporal.
Su hábitat ideal se caracteriza por la presencia de rocas, grietas y cavidades que le sirven como refugio del calor intenso y de los depredadores. Además, necesita acceso a fuentes de agua fresca, aunque no es un animal que dependa directamente de ella. La salamanquesa común suele ser nocturna, lo que le permite evitar las altas temperaturas diurnas y aprovechar la humedad nocturna para hidratarse.
Refugios comunes
Las salamanquesas comunes prefieren refugios que les proporcionen seguridad y oscuridad. En la naturaleza, suelen buscar cobijo en grietas de rocas, debajo de piedras grandes, en madrigueras abandonadas por otros animales o incluso dentro de estructuras humanas como muros, sótanos o áticos.
Estos refugios les permiten evadir a los depredadores y regular su temperatura corporal. Durante el día, las salamanquesas comunes suelen permanecer escondidas en sus refugios para evitar la exposición al sol intenso. Por la noche, cuando las temperaturas bajan y hay más insectos disponibles, salen de sus refugios para alimentarse.
Comportamiento
Las salamanqueas comunes son reptiles solitarios y principalmente nocturnos. Durante el día, se refugian en grietas, debajo de piedras o en cavidades para evitar la luz solar intensa. Al caer la noche, emergen para alimentarse e interactuar con su entorno. Son animales tímidos y evitan el contacto humano, preferiendo esconderse cuando sienten peligro.
Su principal método de defensa es la rapidez y agilidad. Pueden correr a gran velocidad y cambiar rápidamente de dirección, lo que les permite escapar de depredadores como serpientes, aves rapaces o mamíferos. Además, poseen una capacidad sorprendente para saltar grandes distancias, utilizando sus patas traseras potentes.
Actividad nocturna
La salamanquesa común es un animal crepuscular y principalmente nocturno. Durante el día, se refugia en grietas, debajo de piedras o en cavidades para protegerse del calor intenso del sol. Al caer la noche, emerge para alimentarse y realizar otras actividades. Su visión es excepcionalmente aguda en condiciones de poca luz, lo que le permite cazar con éxito insectos durante la oscuridad.
Su actividad nocturna se ve influenciada por factores como la temperatura, la humedad y la disponibilidad de presas. En noches cálidas y húmedas, las salamanquecas son más activas y exploradoras. Durante el invierno, su actividad disminuye considerablemente debido a las bajas temperaturas.
Dieta y alimentación

La frecuencia de alimentación depende de la edad y el tamaño del animal. Los juveniles necesitan alimentarse diariamente o cada dos días, mientras que los adultos pueden ser alimentados 2-3 veces por semana. Es crucial recordar que las salamanquenses comunes no deben ser alimentadas con alimentos procesados, humanos ni carne cruda, ya que estos pueden ser perjudiciales para su salud.
Reproducción y socialización

A pesar de que las salamanquesas comunes pueden vivir en grupos, no son animales particularmente sociales. Su interacción se limita principalmente a la época de apareamiento y a la competencia por recursos como alimento y refugio. Durante el resto del año, prefieren mantener una distancia entre sí.
Conclusión

Es importante destacar la necesidad de proteger este reptil y su hábitat natural. La pérdida de biodiversidad es una amenaza global, y especies como la salamanquesa común juegan un papel crucial en el equilibrio ecológico.
La concienciación sobre la importancia de estas criaturas y la implementación de medidas de conservación son esenciales para garantizar su supervivencia a largo plazo.